La escala más humana de la I+D

Hablar de la edad del mueble es hablar de su evolución histórica desde que se tiene mayor documentación al respecto, que es la civilización egipcia, pero se tiene constancia no científica del uso de elementos de mobiliario desde la prehistoria cuando el hombre abandonó la vida nómada y creó asentamientos, con vestigios de restos de madera de lo que pudieran haber sido soportes o asientos tallados en madera. Podemos decir que el mueble ha acompañado al hombre desde el origen de su evolución, aportando arte donde reflejar su historia y costumbres, y funcionalidad a su creación.

Es obvio que el mobiliario da respuesta a las necesidades del ser humano en su hábitat, y que surgen de su vida cotidiana a lo largo de las etapas de su vida. Actualmente, en un entorno científico-técnico avanzado, las aportaciones de la industria cubren estas realidades con diferentes formatos, diseños y materiales, más modernos y sofisticados, y con las garantías que atribuyen una fabricación de alta tecnología y una normativa exhaustiva que sirve como guía para una adecuada construcción del bien al uso previsto.

El desarrollo de productos específicos para distintas edades y circunstancias personales es una responsabilidad empresarial que obviamente hay que abordar como negocio, pero que responde a un trabajo orientado a ofrecer un servicio que requiere de inversión en I+D y una orientación estratégica que permita asentar modelos sostenibles.

 

Tercera edad

Las edades y situaciones específicas más vulnerables son la infancia, la tercera edad, y personas con minusvalías, a las que hay que dar respuesta desde el conocimiento, el saber hacer, la investigación y la innovación.

En España, de continuar con la tendencia demográfica actual, el porcentaje de población de 65 años o más, que actualmente se sitúa en el 18,7% (8,6 millones de personas), alcanzaría el 25,6% en 2031 y el 34,6% en 2066, según la proyección de población del Instituto Nacional de Estadística, INE, que establece que España perdería algo más de medio millón de habitantes en los 15 próximos años y 5,4 millones hasta 2066. En la actualidad España tiene casi 46 millones y medio de habitantes.

Estas cifras apuntan un incremento de la población de la tercera edad, considerada a partir de los 65 años, que se situaría en 14,2 millones de personas sobre un total de algo más de 41 millones en 2066, según los datos oficiales, lo que supone un reto social en todos los aspectos, como es el caso de los hábitats donde se va a desarrollar la actividad de vida, ya sean espacios públicos o privados.

 

Hábitat y elementos inteligentes

En este sentido, los proyectos destinados a prevenir las futuras, pero a la vez presentes necesidades, se hacen más evidentes, como las que desarrolla el Instituto Tecnológico Metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines, AIDIMME, en colaboración con otros socios tecnológicos para mejorar los entornos y los elementos que conforman el hábitat de las personas.

 

 

Por un lado nos encontramos con espacios que requieren de una adaptación a las necesidades del usuario, y por otro la necesidad de adaptar los elementos que contienen al uso y situación de sus moradores. En estos dos frentes trabaja el Instituto Tecnológico AIDIMME para proporcionar recursos técnicos a la industria del hábitat.

Se trata pues de aplicar nuevos materiales y sistemas inteligentes para incrementar el confort de forma eficiente mediante procesos de aprendizaje continuo sobre los hábitos humanos para mejorar la calidad de vida mediante la innovación en materiales, tecnologías, y procesos, para propiciar mayor bienestar y habitabilidad de los espacios incorporando soluciones sostenibles, mejorando los sistemas de confort térmico y lumínico, y de la calidad del aire, para conocer con exactitud cómo influyen los factores ambientales en el grado de confort y en un entorno saludable.

 

Inteligencia ambiental

A partir de este conocimiento se ubican dispositivos de control conectados a sensores, e integrados en distintos elementos y lugares, que desvelan los parámetros ambientales para establecer los criterios de confort más adecuados a las necesidades humanas para ese entorno. Sensores interconectados para dotar al hábitat de “inteligencia ambiental”, que supone un salto dimensional sobre el concepto de asistentes domésticos (domótica) que proporcionan actuaciones concretas y programadas por el usuario.

 

Programación de los dispositivos de control y sensores de inteligencia ambiental del hábitat.
Programación de los dispositivos de control y sensores de inteligencia ambiental del hábitat.

 

Se trata de una herramienta de aprendizaje que analiza, valora y establece cuáles son los patrones de comportamiento en función de los hábitos de la persona y del ambiente. De esta forma, el propio sistema genera, modifica, o anula las órdenes derivadas de comportamientos o ambientes cambiantes. Por tanto, la “inteligencia” no sólo genera estos patrones sino que determina si se cumplen o no en el futuro, y encadena así un autoaprendizaje continuo que evita los errores en las decisiones de ejecución, respetando el equilibrio entre las variables de confort, consumo, y las necesidades del habitante o habitantes.

De hecho, el sistema de inteligencia ambiental alimenta el proceso generando algoritmos matemáticos orientados a la optimización de los recursos de confort aplicados, y una aplicación comprueba la efectividad de los procesos mediante un “robot virtual” que hace las veces de usuario y entorno cambiante (temperatura, luz, humedad, CO2, etc.,) supervisando las reacciones del sistema y su aprendizaje para lograr los objetivos previstos.

 

Mobiliario avanzado

La segunda gran área de desarrollo es trabajar sobre los propios elementos del hábitat, como es el mobiliario, con nuevos productos de materiales inteligentes destinados a la población de la tercera edad y con problemas de movilidad para facilitar una estancia más fácil en las viviendas o centros especializados e incrementar lo posible su independencia.

De una parte se atiende a las necesidades del usuario y de otra se evalúan los requisitos que plantean en “contract” los pliegos de condiciones emitidos por las distintas administraciones públicas, internacionales, nacionales y de las comunidades autónomas, así como las empresas privadas (por ejemplo, propietarios de residencias geriátricas), para integrar los criterios de investigación y promover en las empresas la creación de productos innovadores para el sector de la tercera edad y personas con dificultades físicas.

 

Ensayo de un sofá de KOO Internacional con dispositivos electrónicos de asistencia a la movilidad.
Ensayo de un sofá de KOO Internacional con dispositivos electrónicos de asistencia a la movilidad.

 

No se disponen de datos segmentados de este subsector de fabricación de mobiliario y de su atención al equipamiento de colectividades o contract, pero en general, el contract es un valor en alza que reafirma su evolución y que ha duplicado su producción desde 2013, pasando del 7,6 al 14 por ciento del total de facturación del sector que alcanzó los 4.227 millones de euros en 2016, según los últimos datos del “Informe de la Industria del Mueble en España 2017”, que acaba de publicar AIDIMME.

En definitiva, el principal subsector beneficiario de estas líneas de I+D es el mobiliario geriátrico, el hospitalario, o el de las residencias de la tercera edad, sin olvidar el del hogar y colectivo en general. De esta forma se incentiva a las empresas para introducirse en mercados más especializados, en las que el valor añadido es determinante, pudiendo así competir por criterios de diferenciación, calidad, servicio y seguridad.

 

Seguridad y calidad

Si los materiales, procesos y sistemas que forman parte de una nueva generación de productos del hábitat son determinantes para mejorar la calidad de vida y asistencia a las personas de la tercera edad y otros colectivos, en paralelo, el cumplimiento de la normativa industrial y la legislación es un aspecto insalvable que obliga a un trabajo exhaustivo en numerosos ámbitos, como la seguridad del usuario.

La normativa es extensa y compleja por la multitud de componentes que incorpora el mobiliario destinado a personas de la tercera edad, o de uso hospitalario, como pueden ser las camas. Las camas de uso sanitario deben garantizar de forma eficaz las necesidades de acomodo, descanso y movilidad requerida por los pacientes, y favoreciendo el proceso asistencial del personal encargado de su cuidado.

 

Ensayo de carga vertical (dcha.,) y de estabilidad.
Ensayo de carga vertical (dcha.,) y de estabilidad.

 

La característica diferencial de un producto sanitario es servir para el diagnóstico, prevención, control y tratamiento de una enfermedad, lesión o deficiencia. En este sentido, las camas hospitalarias, englobadas dentro de la familia de los productos sanitarios, deben cumplir la Directiva 93/42/CEE relativa a los productos sanitario, y sus modificaciones. Esta regulación quedó incorporada al Derecho español mediante el Real Decreto 1591/2009.

Por otro lado, el marcado CE es obligatorio en los productos sanitarios para su comercialización en el ámbito de la Unión Europea, y certifica que el producto que lo posee, está diseñado y fabricado de forma que no compromete la salud ni el estado clínico del paciente, ni de los operarios, ni terceras personas cuando los productos se utilizan de acuerdo a sus finalidades previstas bajo un uso normal e, incluso, bajo condiciones de error en su utilización.

En cuanto a la tipología de camas, la norma EN 60601-2-52:2010 de “Equipos electromédicos. Parte 2-52: Requisitos particulares para la seguridad básica y funcionamiento esencial de las camas de hospital”, contempla distintos exigencias para las camas hospitalarias en función del uso final de las mismas (ver cuadro).

Como ejemplo, la iniciativa de investigación DOM2SAN que impulsa AIDIMME surge para generar el conocimiento técnico necesario, incluyendo los diseños de fabricación adecuados, para fabricar camas de uso sanitario aptas para su utilización en ambientes de aplicación 3, 4 y 5 (ver cuadro), a partir de camas de uso doméstico, dotándolas de un mayor valor añadido, permitiéndoles obtener su correspondiente marcado CE y ampliando su mercado potencial, siendo de este modo susceptibles de ser utilizadas en hospitales, residencias de ancianos, ambulatorios, geriátricos, residencias de ancianos, domicilios particulares con enfermos crónicos o con problemas de movilidad reducida, y contando para ello con las máximas garantías y respetando todos los criterios de seguridad y exigencias que marcan la legislación y el mercado.

 

Exigencias para las camas hospitalarias en función del uso final de las mismas.
Exigencias para las camas hospitalarias en función del uso final de las mismas.

 

Respecto a otros productos, como asientos, contemplados por distintas normas como la EN 16139 para asientos de uso no domésticos, o los sofás-cama para acompañantes cuyos ensayos regula la EN 12531, son otros ejemplos de una copiosa regulación de ensayos que deben cumplir este tipo de productos si quieren estar certificados.

En otras áreas de investigación se estudia la ergonomía del mobiliario como aspecto básico de confort y salud. La investigación parte de la problemática de las dificultades físicas de las personas mayores para lograr muebles adaptados. Se pretende así informar a la industria desde las necesidades hasta su incorporación al diseño de un prototipo. En este tipo de mobiliario tiene un papel fundamental la recogida de medidas del individuo para adaptar el mueble a su situación personal.

 

Descripción de la norma NORMA 60601
Descripción de la norma NORMA 60601.

 

En definitiva, un amplísimo abanico de normativas, materiales, procesos y nuevas necesidades que hacen imprescindible una constante investigación e inversión en investigación y desarrollo, ya no para los fabricantes más especializados, sino para el conjunto del sector que cada día más se enfrenta a un entorno comercial agresivo y global, donde la atención a las necesidades de las personas mayores en el hábitat es una gran brecha de negocio.

 

 

Para más información contacte con AIDIMME.

 

Ricardo Saiz

Gestión y Promoción Innovación