En memoria de Asun Pérez Serrano
Hay personas que no solo ocupan un lugar en la organización, sino en las personas. Asun era una de ellas.
Llegó a AIDIMME en mayo de 1999, hace ya más de veinticinco años, como recepcionista. Ese primer puesto lo dice todo: era la primera cara que veías al entrar, la primera voz que escuchabas al llamar. Y desde el primer momento, esa cara tenía una sonrisa. Siempre.
Con el tiempo, su trayectoria fue creciendo junto a la de este instituto. Pasó a ejercer como secretaria de subdirección, y desde 2017 formó parte del Servicio de Información y Atención al Asociado, donde también daba soporte al departamento de Formación y al de Análisis de Mercados y Estrategia. Puestos distintos, responsabilidades distintas, pero siempre la misma manera de estar: disponible, cercana, sin hacer ruido, sin pedir nada a cambio.
Quienes trabajamos a su lado sabemos lo que significaba tenerla cerca. No había tarea pequeña ni petición que no mereciera su atención. Nunca dijo que no. Nunca elevó la voz. Nunca habló mal de nadie. En un entorno donde el día a día puede ser exigente, Asun era ese lugar donde todo parecía más llevadero.
Tras un año de enfermedad que afrontó con la misma serenidad con la que vivió todo, nos dejó el pasado 12 de mayo.
No es fácil despedir a una compañera así. No hay palabras que encajen del todo. Pero sí queremos que quede escrito, en este boletín que llega a las empresas con las que ella también trabajó, que AIDIMME fue mejor institución por haberla tenido entre nosotros.
Tal vez morir sea solo otra forma de quedarse. Y Asun, sin duda, se queda con todos nosotros.

